green fees hotel and holiday bookings
   by DigitalPoint





 

El techo del golf

 

Una reflexión sobre la evolución del golf comercial en España

 

El golf en cierta medida, es como los famosos. Producen una atracción irracional que incita a acercarse y “mirar” sin saber exactamente porque. Las grandes cadenas hoteleras, las marcas de coches, las bodegas… todo el mundo quiere que su nombre o su marca estén junto al hermoso verde del green. Esto también incluye a las promotoras y empresas de inversión que se embarcan en crear campos de golf que den elegancia y cache a las viviendas que construirán alrededor, sin tener del todo claro si un campo de golf, como tal, resultará rentable a medio plazo. Supongo que en el fondo, durante los primeros años, eso ni siquiera es importante puesto que la partida de perdidas de la instalación será engrosada en la cuenta de marketing de la promoción inmobiliaria.

 

 

Sobre la salud del golf en España hay opiniones enfrentadas y sobretodo, dos negocios con necesidades y coyunturas muy diferenciadas. El golf interior, el del los jugadores nacionales, parece seguir en un periodo “dulce” con un crecimiento sostenido que le lleva a consumir algo más del 60% de las salidas a nivel nacional. En Andalucía, sin embargo, y en particular en las zonas que son el verdadero reclamo de cara al turista extranjero, el porcentaje de “locales” se reduce a menos de la mitad y la dependencia del visitante de otros países es casi absoluta.

 

Teniendo en cuenta que de llevarse a cabo todos los proyectos actualmente en desarrollo (en sus distintas fases), la oferta se multiplicaría súbitamente por dos, no son pocos los que empiezan a ver las orejas del lobo entre la hermosa hierba de alguno de nuestros campos. La pasada temporada de invierno no ha despejado demasiado las dudas sobre cual es la tendencia a nivel turístico y se percibe “escaso entusiasmo” (evitaré la palabra pesimismo) entre algunos gerentes de campos de golf comerciales de los destinos andaluces “tradicionales”.Un inequívoco síntoma en este sentido, son los precios. Haciendo una comparativa de las tarifas de los campos comerciales por excelencia en Andalucía, se observa no ya una congelación de precios como se percibió la temporada pasada, sino una tendencia a la baja de en torno a un -2% de media, con picos de hasta el -20%. También hay algunas subidas importantes, pero esto sólo reafirma la total ausencia de una política comercial coordinada. El precio medio en temporada alta de golf en Otoño de 2005 en los campos comerciales andaluces, se situará entorno a los 76 euros, arrastrado por los ya varios campos con tres dígitos en sus tarifas. Con ello, si tenemos en cuenta que en el caso de la Costa del Sol, la oferta se ampliará ya este año, en entre un cinco y diez por ciento por la apertura de nuevos recorridos (tercer campo de La Cala, El Chaparral y CalaNova), es posible que esos temores de algunos tengan cierto fundamento.

 

Aunque no sea de los que piensan que el precio es lo más importante, y no me quepa duda de que en el golf, como en todo, tiene que haber categorías y productos para cada bolsillo, es cierto que se oye en exceso hablar sobre lo “caro” que se está poniendo venir a España a jugar. Sin duda, algunos green fees de 120 euros resultan más “económicos” que otros de 60, por la calidad del producto recibido, el estado del campo, su diseño, etc, pero tal vez, y sólo tal vez, resulte que no todos los entre ochocientos mil y un millón de turistas que nos visitan para jugar al golf, sean ejecutivos “forrados” a los que nos les importa cuanto cuesten sus vacaciones. Cada vez veo más como en un paquete de golf “típico” para el mercado extranjero, se reducen las partidas del vuelo, alojamiento o los traslados, mientras se mantienen las del golf. Algunos hoteleros no dejan de sorprenderse de tener que dar todos sus servicios, léase alojamiento, limpieza, agua caliente, desayuno, cena… por la mitad al día de lo que esa persona pagará por jugar al golf durante cuatro horas.

 

Sin entrar a valorar si es fundamentado o no este ambiente, de lo que no me cabe duda, es que los cimientos “tradicionales” de muchos sectores empresariales están sufriendo rápidas transformaciones provocadas por la globalización, el aumento de la competencia y las nuevas tecnologías. El golf, que tiene esa “rancia” imagen de tradicional, parece querer quedarse al margen y es posible que eso acabe pasando factura. Las políticas de venta de mayoría de campos “comerciales” no se caracterizan, ni mucho menos, por su espíritu “innovador”, tendiendo a limitarse a cambiar los precios temporada tras temporada y con un poco de suerte, lanzar alguna oferta de verano porque el campo esta vació a diario.

 

Y lo peor es que no tengo la más mínima duda de que España en general, y Andalucía en particular, tienen potencial suficiente para convertirse en el destino de golf más importante de Europa. Los datos son contundentes sobre el posible recorrido del golf en nuestro país. Las en torno a trescientas instalaciones de golf y 250.000 jugadores españoles, suenan a casi nada si se comparan con los más de 16000 campos y casi treinta millones de jugadores de EE.UU. o los 1900 campos y millón y medio de federados del Reino Unido, de los cuales por cierto… gran parte son usuarios de nuestros campos. Pero no es menos cierto que el crecimiento, para ser viable a este ritmo, tendrá que venir en paralelo de las dos industrias de nuestro golf y no sólo del mercado interior. Para ello, será inevitable superar de una vez la descoordinación reinante en el sector en los ámbitos de la comercialización, las políticas de precios y cancelaciones, los controles de calidad o la promoción exterior. De no hacerlo, otros destinos con menos potencial nos tomarán la delantera (si no lo están haciendo ya) y se llevarán a esos grupos de doce o quince amigos que jugarían 36 hoyos al día (si los dejáramos) y que por el momento, siguen viendo en Andalucía un destino competitivo y variado para una escapada de golf.

Jose Luis Moya es el fundador y gerente de GolfinSpain.com

Árticulo publicado como editorial de la revista Golf International Approach (Julio 2005)

 

 

[VOLVER]